El Grêmio Foot-Ball Porto Alegrense selló una victoria clave el jueves 20 de noviembre de 2025, al vencer por 2-0 al Club de Regatas Vasco da Gama en el Arena do Grêmio de Porto Alegre. El partido, correspondiente a la fecha 34 del Brasileirão Betano 2025Porto Alegre, no solo fue un triunfo deportivo, sino una salvación táctica para el equipo gaúcho, que se alejó con firmeza de la zona de descenso. El árbitro Raphael Claus dirigió con contundencia un encuentro donde el dominio estadístico fue abrumador para el local, a pesar de que el Vasco controló la pelota. Y aunque los visitantes tuvieron más posesión, la eficacia del Grêmio fue letal: dos goles, dos oportunidades claras, y una defensa que nunca se quebró.
El golpe de Grêmio: eficiencia sobre la posesión
El Grêmio no necesitó dominar el balón para imponer su juego. A pesar de que el Vasco tuvo el 63% de posesión —una cifra que habría asustado a cualquier aficionado del equipo gaúcho—, el equipo de Luiz Venker Menezes actuó como un depredador. Tuvo 24 tiros (12 al arco) frente a los 5 del Vasco (solo 2 al poste). Su expected goals (xG) de 1.85 contra 0.43 del rival no mentía: el Grêmio creó oportunidades reales, y las aprovechó. El primer gol llegó a los 51 minutos, cuando Carlos Vinicius, el delantero colombiano, recibió un pase de Dodi en el área y definió con frialdad, superando a Fernando Miguel. El segundo, a los 84, fue obra de Francis Amuzu, que aprovechó un error de lectura defensiva y disparó cruzado tras una asistencia de Dodi. Ambos goles llegaron tras contragolpes rápidos, el sello de un equipo que sabe jugar con inteligencia, no con volumen.
El Vasco, en caída libre y sin respuestas
El Vasco da Gama llegaba al partido con el peso de tres derrotas consecutivas. Y no mejoró. A pesar de tener a Philippe Coutinho en el mediocampo —el ex-Barcelona que intentó encender el juego—, el equipo no logró romper la compacta defensa del Grêmio. El doble pivote de Yuri Lara y Matheus França se vio constante y repetidamente cortado por Arthur Melo y Franco Cristaldo. Cuando intentaron salir por las bandas, los laterales del Grêmio —especialmente Marcos Rocha y Marlon— los anularon. El único momento de peligro real del Vasco fue un tiro libre de Coutinho a los 72 minutos, que se estrelló en el travesaño. Tras el gol de Amuzu, el equipo carioca se desmoronó. Las sustituciones no funcionaron: Thiago Mendes entró para apagar el medio, pero ya era tarde. La derrota los dejó con 42 puntos, pero con un panorama desolador: solo dos victorias en sus últimos 10 partidos.
Las formaciones y cambios que marcaron la diferencia
La táctica de Menezes fue simple: presionar alto, recuperar rápido y atacar con velocidad. La alineación 4-3-3 con Volpi, Rocha, Martins, Leonardo y Marlon en defensa, y el trío Dodi-Arthur-Franco en el centro, fue impecable. La salida de Marcos Rocha a los 67 minutos por Pedro Lucas no afectó la solidez, gracias a la movilidad de Marlon. En ataque, el trío Amuzu-Vinicius-Pavón fue el eje: todos intercambiaban posiciones, y el Vasco no supo marcarlos. Por el lado visitante, el 4-2-3-1 de Luiz Felipe Scolari —quien, aunque no estuvo en el banquillo ese día, sigue siendo figura clave— se mostró rígido. Nuno Moreira, que había creado 9 grandes oportunidades en la temporada, no tuvo espacio. Coutinho, a pesar de su talento, fue aislado. La entrada de Leandrinho y Lucas Esteves en los últimos minutos fue más simbólica que táctica: el Vasco ya no tenía nada que ofrecer.
El impacto en la tabla: Grêmio respira, Vasco se hunde
Antes del partido, el Grêmio estaba en el puesto 14º con 40 puntos, a solo dos puntos de la zona de descenso. El triunfo lo elevó al 13º lugar, con 43 puntos, y lo alejó del peligro inmediato. El Vasco, que venía de perder sus últimos tres partidos, cayó al 12º puesto, pero con una diferencia de goles que lo compromete aún más. Con solo 12 victorias en 34 fechas, y sin ganar desde hace seis semanas, su sueño de clasificación a la Copa Libertadores se desvanece. Lo peor: no han logrado mantener portería a cero en los últimos cinco partidos. El Grêmio, en cambio, ha sumado 10 puntos en sus últimos cinco encuentros. No es un equipo brillante, pero es eficaz. Y en el Brasileirão, eso vale oro.
Lo que viene: ¿será el punto de inflexión?
El Grêmio tiene aún cuatro partidos por jugar. Su próximo rival es el Coritiba, en casa. Si gana, se asegura el escape del descenso. El Vasco, en cambio, enfrenta al Flamengo en el Maracaná —un partido que podría ser su sentencia definitiva. La historia reciente entre ambos equipos favorecía al Vasco en casa: en los últimos 9 duelos en Río, no perdía en 7. Pero esta vez, el escenario fue distinto. El Grêmio jugó como un equipo con algo que perder. El Vasco, como uno que ya perdió la fe. La estadística no miente: en los últimos 3 enfrentamientos en Porto Alegre, el Grêmio marcó siempre. Y esta vez, lo hizo con dos goles. El futuro es incierto, pero el presente es claro: el Grêmio volvió a respirar. El Vasco, no.
Frequently Asked Questions
¿Cómo afecta esta victoria a las posibilidades de Grêmio de evitar el descenso?
La victoria elevó al Grêmio a 43 puntos, alejándolo tres puntos de la zona de descenso (17º lugar, con 40 puntos). Con cuatro partidos restantes, y un rendimiento reciente de 10 puntos en los últimos cinco encuentros, el equipo tiene una ventaja táctica. Si gana al Coritiba en casa, se asegura la permanencia. La clave está en su defensa: solo ha encajado 1.4 goles por partido en los últimos cinco partidos, y ha marcado en todos ellos.
¿Por qué el Vasco da Gama perdió a pesar de tener más posesión?
El Vasco controló el balón (63%), pero fue ineficaz. Solo generó 5 tiros (2 al arco), frente a los 24 del Grêmio (12 al arco). Su mediocampo, con Yuri Lara y Matheus França, no logró romper la presión del trío Dodi-Arthur-Franco. Además, el ataque no tuvo movilidad: Philippe Coutinho fue aislado, y Nuno Moreira no tuvo espacios. La posesión sin peligro real es una trampa en el fútbol moderno, y el Vasco cayó en ella.
¿Cuál fue el papel clave de Carlos Vinicius en el partido?
Carlos Vinicius fue el autor del primer gol y el referente ofensivo del Grêmio. Con su movilidad y capacidad de finalizar, forzó a los defensores del Vasco a cometer errores. Anotó su tercer gol en los últimos cinco partidos, y su presencia en el área permitió que Dodi y Pavón tuvieran más espacio. Es el delantero más efectivo del equipo esta temporada: 9 goles en 34 partidos, y el único que ha marcado en los últimos cuatro encuentros.
¿Qué significó la actuación de Dodi en este partido?
Dodi fue el motor de la transición ofensiva del Grêmio. Con 3 asistencias en sus últimos 4 partidos, incluyendo la del segundo gol de Amuzu, demostró ser el jugador más creativo del equipo. Su capacidad para recibir en profundidad y acelerar el juego rompió el bloque del Vasco. Aunque no marcó, su influencia fue decisiva: fue el jugador con más pases clave (8) y el que más veces superó a sus marcadores (12 veces).
¿Cuál es la situación actual del Vasco da Gama en la tabla?
Tras la derrota, el Vasco da Gama se ubica en el puesto 12º con 42 puntos, pero con una diferencia de goles negativa (-7) y sin ganar en los últimos seis partidos. Solo tiene 12 victorias en 34 fechas, y su rendimiento en el segundo semestre ha sido el peor de su historia reciente. Para mantenerse fuera del descenso, necesita ganar al menos tres de sus cuatro partidos restantes, incluyendo uno contra el Flamengo. La presión es máxima.
¿Qué dice la historia entre Grêmio y Vasco da Gama?
En los 31 enfrentamientos anteriores, el Grêmio ha ganado 14 partidos (45%), el Vasco 9 (29%), y hubo 8 empates (26%). En Porto Alegre, el Grêmio tiene ventaja histórica: 10 victorias en 17 duelos. Además, en los últimos 3 partidos en casa, el Grêmio ha marcado siempre, y en 5 de los últimos 7 duelos generales, ambos equipos han anotado. Este resultado refuerza su dominio local, y marca un giro en la tendencia reciente, donde el Vasco ganaba más en Río.
17 Comentarios
Luis Daniel Martínez Claro
noviembre 23, 2025 AT 03:47
el vasco fue una verguenza total jajaja 63% de posesion y ni un gol jajaja que locura. el de coutinho en el travesaño fue lo unico que me dio esperanza... y aun asi no fue gol. que tristeza. el grêmio ni siquiera tenia que jugar bien, solo tener un poco de suerte y listo. no entiendo como sigue en la serie a jajaja
Cristobal Cuevas
noviembre 24, 2025 AT 09:45
¡VAMOS GRÊMIO! 🙌 Ese contragolpe de Amuzu me hizo saltar del sillón. Dodi es el alma de este equipo, y Vinicius... ese tipo es un asesino en el área. No importa si pierden la pelota, siempre hay alguien listo para explotar el error. Esto es fútbol moderno, no el de los 90 con 15 pases de lado. ¡Aguante la eficiencia!
Majo Cortes
noviembre 25, 2025 AT 00:10
Lo que más me impacta es cómo el fútbol hoy premia la inteligencia sobre la fuerza bruta. El Vasco tenía la pelota pero no tenía idea de qué hacer con ella. El Grêmio no tenía posesión, pero sí propósito. Es como si el primer equipo entendiera que el fútbol no es un baile, es una guerra. Y ganó la guerra con menos soldados pero mejor entrenados. Qué lección para los entrenadores que todavía creen que más toques = mejor juego
Rodrigo San Martín
noviembre 26, 2025 AT 10:17
Esto me recuerda a cuando el Barcelona de Guardiola ganaba con 30% de posesión en Europa. No es magia, es táctica pura. El Grêmio no jugó para ganar el balón, jugó para destruir la estructura del rival. Cada pase de Dodi era un golpe de misil. Cada presión de Arthur, una trampa. Y Vinicius... ese tipo no es delantero, es un depredador que sabe cuándo saltar. El Vasco no perdió por mala suerte, perdió porque no entendió el juego que les estaba jugando
Simon Ferrada
noviembre 27, 2025 AT 20:10
Claro, el Grêmio ganó. Pero si no fuera por el error del defensor en el segundo gol, el Vasco se iba con un empate. La suerte también juega. Y ojo, Coutinho estaba incomodo, pero eso no significa que el Vasco sea malo. Solo que el Grêmio tuvo su día. No es una revolución, es un partido.
Jorge Barros Villasante
noviembre 28, 2025 AT 02:41
Me emocioné tanto que casi lloro. No es solo el resultado, es la historia. El Grêmio no es un equipo de lujo, no tiene millonarios, pero tiene alma. Y hoy mostró que el corazón puede vencer al dinero. Vi a un chico de 12 años gritando en la tribuna con una camiseta que ya no tenía botones, y su papá lo abrazaba. Eso es fútbol. Eso es lo que importa. No los números, no los xG, no las estadísticas. Es eso. Esa conexión. Ese grito que no se apaga.
Shana Catherine Saldivia
noviembre 29, 2025 AT 01:37
Amuzu gol, Dodi asistió. Punto.
Diego Gatica
noviembre 30, 2025 AT 14:09
Si el Vasco no tiene más de 5 tiros al arco con Coutinho en el campo, el problema no es el Grêmio, es el entrenador. O el sistema. O ambos. Esto no es fútbol, es un ensayo de cómo no jugar. El Vasco es un club histórico y ahora es un equipo de tercera división con camiseta de primera.
Lucy Varinia Abarca Concha
diciembre 2, 2025 AT 06:43
Es lamentable que se glorifique un equipo que juega con tanta rudimentariedad. El fútbol no es un juego de contragolpes y errores defensivos. Es una manifestación artística de la técnica, la elegancia, y la posesión controlada. El Grêmio ha ganado, sí, pero no ha jugado. Ha sobrevivido. Y eso no merece celebración, sino reflexión.
Cristobal Morales
diciembre 2, 2025 AT 23:11
¡SÍ SE PUEDE! El Grêmio no es el más bonito, pero es el que no se rinde. Y eso es lo que importa. Ahora van por el Coritiba y se aseguran. ¡Vamos, gremistas! ¡No se van a caer!
javiera devia
diciembre 3, 2025 AT 17:01
Esto no es casualidad. El Vasco está siendo sabotajeado. ¿Por qué justo ahora? ¿Por qué después de que el Vasco ganó 3 de sus últimos 5 en casa? ¿Por qué el árbitro ignoró 3 penales claros? ¡No me digan que no vieron el toque de mano en el área en el minuto 37! ¡Esto es un complot para bajar a los grandes!
Giovani Daniel Flores Chávez
diciembre 5, 2025 AT 07:58
Interesante análisis táctico. Sin embargo, cabe destacar que la eficacia no siempre se traduce en sostenibilidad. El Grêmio, a pesar de su victoria, mantiene una defensa frágil en transiciones largas. Será interesante observar su desempeño ante equipos con mayor profundidad ofensiva.
Daniela Dedes
diciembre 6, 2025 AT 10:44
Me encanta cómo el Grêmio se ha vuelto un equipo de contragolpes. No es lo más glamoroso, pero funciona. Y oye, en el Brasileirão, lo que vale es el resultado. Yo antes pensaba que el fútbol tenía que ser bonito, pero ahora entiendo: si ganás, es lindo. Punto. 🤷♀️
CATALINA ALEJAN RIVERA JERIA
diciembre 6, 2025 AT 20:17
¿Y qué pasa con la ética del juego? El Grêmio se aprovechó de errores, no de talento. ¿Dónde está la fair play? ¿Dónde está el respeto por el oponente? Esto no es deporte, es una lucha por sobrevivir. Y eso no me gusta.
cristian antonio lagos andino
diciembre 7, 2025 AT 06:05
El Vasco no perdió por mala suerte, perdió porque ya no tiene identidad. Antes era el club del pueblo, con garra, con corazón. Hoy es un equipo que juega con la cabeza, no con el alma. Y el Grêmio... ese equipo, con su gente, con sus colores, con sus hinchas que cantan hasta el último minuto... ese equipo todavía tiene alma. Y eso no se compra. No se contrata. Se hereda. Y hoy, el alma ganó.
Roberto S. Leyton
diciembre 8, 2025 AT 04:26
El Vasco no tiene ataque. Punto. Coutinho está acabado. Scolari no lo arregla. El Grêmio no es genial, pero es más real. Y en Brasil, lo real gana.
Maria Fernanda Del Castillo Vergara
noviembre 21, 2025 AT 23:29
Qué partido más lindo 🥹 Realmente el Grêmio jugó como un equipo que sabía lo que tenía en juego. No necesitó dominar el balón, solo necesitó ser inteligente. Me encantó cómo se movían los laterales, especialmente Marlon. Qué clase de fútbol 💪